La anciana dejaba transcurrir las horas de la tarde albercana, sentada a la puerta de su casa, cuando el inesperado paso de los viajeros le hizo volver hacia ellos su cansada mirada.
Los jumentos y su dueño regresan a su hogar satisfechos del duro trabajo realizado en el campo salmantino. Aún las máquinas no han relevado la fuerza motriz de los asnos castellanos.
Hacía tiempo que no entraba en el mundo "minimalista", y qué mejor para ello que este simpático "minino". Intento jugar con las diferentes tonalidades formadas por las distintas partes de su cuerpo y con las líneas punzantes de su pelo.
Cuando pasaba de una sala a otra, ensimismado en la obra de Massats, observé esta chica absorta en la lectura de un libro de Ramón y no pude evitar contrapicarla. El corte de líneas verticales e inclinadas quizás sea demasiado agresivo, pero hay algo en la imagen que me atrajo y que hizo trabajar a 828.
Las cuatro franjas en las que se divide la imagen: playa seca, mojada, azul mar y azul cielo; quedan cortadas y a la vez unidas a la grácil figura de la recogepelotas.
Muchas veces la relación entre el cuidador y "su chica" es tan estrecha que raya la idolatría. Mientras, "el ilustre busto" es mudo testigo en la escena.
Caminaban siguiendo la luz del día. Ocupaban todo el ancho de la calle, pero ellas, ausentes del mundanal ruido, desafiaban el posible tráfico que pudieran encontrar a lo largo de la calle. Después de todo, el Señor las protegería.
La espesa niebla no impidió que las gaviotas se alertasen y emprendiesen vuelo ante el paso hacia las olas del joven surfero. La niebla atenuó los colores ocres de la arena hasta "pastelizarlos".
Son momentos de concentración e incertidumbre ¿Llegará la bola al destino ideado por el joven jugador? El sol frente a sus ojos dificultaba la visión del jugador y dificultaba la labor del fotógrafo.
La mirada infantil, ajena a la adulta, discurre sobre puntos de interés completamente diferentes a las de estos. Y su expresividad es curiosa y sin límites de prejuicios. La fotos está hecha mientras se desarrollaba una partida de bolos asturianos, y el resto de los espectadores seguían el trayecto de la bola en su intento de desarbolar la bolera.
Ramón nos muestra en el museo Barjola "Contactos", una impresionante serie de fotos expuestas pareadas. Chema Conesa colabora en la elección de los dípticos, formados por una foto en blanco y negro y otra en color. Es imprescindible una visita de todos los amantes de la buena fotografía. Podéis visitarla entre el 7 de Setiembre y el 28 de Octubre.