La armonía y juego de las líneas hace que una imagen sin protagonistas claros tenga cierto atractivo para el que mira a través del visor. ¿Lo tendrá también para tí?
Francisco, pasea, sin que el tiempo pase, escorado a la izquierda, vigilado por gaviotas, como si la memoria visual del observador perdure a través de los tiempos.
El color del cemento húmedo contrasta con el tono claro de la piel aún sin quemar por el sol del verano y la llana separa en dos texturas la pasta alisada y la que está por alisar.
Y con el resto de árboles, arrastrados por la fuerza del río tras el deshielo y varados en la orilla del mar, este niño recompone lúdicamente el bosque .
Cada vez que paseo por la orilla del mar paso largas horas observando todo lo que las olas del mar depositan sobre la arena. Esta vez fue el reflejo de una blanca y solitaria nube blanca.
Su piel curtida, su mirada perdida y el cansancio en su postura, hizo que me centrase más en su figura que en la partida de bolos que había ido a fotografiar.