martes, 4 de mayo de 2010

La Naval


Durante más de 30 años, acompañado de cientos de compañeros, a las 6 de la mañana, a la vez que sonaba la sirena, atravesaba la puerta del astillero.
Hoy la sirena enmudeció y solo él, sin compañeros, triste y melancólico, abre y cierra la enlutada puerta.

1 comentario:

Fernando dijo...

Todo lo que tiene principio, tiene final, y al final, todo vuelve a empezar, lo que pasa es que puede empezar sin nosotros